¿Por qué el consumo de sustancias creció entre un 300 % y un 500 %?

Lo que los familiares deben saber según el especialista Santiago Orbez

Cuando se trata de adicciones, no hay nada más angustiante que ver a un ser querido caer en un círculo sin sentido aparente. Y más aún cuando todas las estadísticas dicen que el problema creció… muchísimo. Según Santiago Orbez, fundador del Centro Terapéutico La Libertad, en la región tras la pandemia el consumo de sustancias —legales e ilegales— se disparó entre un 300 % y un 500 %.

Este artículo está pensado para vos, que estás en el papel de familiar. Vamos a explicar por qué ocurrió ese aumento, qué significa para tu entorno, y cómo actuar para ayudar sin culpa ni parálisis.

Desde el Centro La Libertad, abordamos el tema con empatía, profesionalismo y esperanza.

¿Qué significa ese aumento tan abrupto?

Un “boom” silencioso

El aumento del 300 % al 500 % indica que, para muchas zonas, lo que antes era un problema “importante pero manejable”, se volvió repentinamente mucho más frecuente.

¿Qué factores lo impulsaron?

  • La pandemia y el aislamiento social: incrementó la soledad, el estrés, el aburrimiento.

     

  • Problemas económicos y familiares acentuados: menos recursos, más vulnerabilidad.

     

  • Más acceso a sustancias, incluidas aquellas que antes “no se veían tanto”.

     

  • Escasas redes de apoyo o tiempo para prevenir: muchos sistemas colapsaron.

     

¿Afecta solo la “droga dura”?

No necesariamente. el consumo “de sustancias” incluye tanto aquellas ilegales como legales (por ejemplo, alcohol, psicofármacos).
Eso significa que lo que veías como “un chico que toma de vez en cuando” puede volverse “un chico que depende, que oculta y que no sabe cómo parar”.

¿Por qué es clave que los familiares lo sepan?

Para reconocer la magnitud del problema

Si creés que “mi hijo/a no es un caso grave”, puede que estés perdiendo de vista que el entorno cambió. Lo que antes se intentaba en un solo paso, ahora requiere acompañamiento, diagnóstico, comunidad.
Siempre insisto en que la realidad de hoy no es la de hace 10 años: más consumo, más presión social, más productos disponibles.

Para evitar el silencio que alimenta el consumo

Muchos familiares se sienten culpables o avergonzados y prefieren no hablar. Pero el hecho es que cuando el problema escala tan rápido mantener silencio puede agravar la situación.
Reconocer lo que está pasando es el primer acto de amor hacia quien sufre.

Para actuar desde la prevención y no solo desde la reacción

Ante un aumento tan fuerte, es fundamental actuar antes de que el daño sea irreparable. Los profesionales del Centro La Libertad trabajan tanto con personas en consumo activo como con familiares que “ven señales” y quieren intervenir.

Señales de alarma familiares que conviene atender ya

Aquí van algunas señales que no tenés que pasar por alto:

  • Cambios de humor extremos: apatía, irritabilidad, aislamiento.

     

  • Descenso en el rendimiento académico/laboral o abandono de responsabilidades.

     

  • Cambios en el patrón de sueño o apetito.

     

  • Nuevos círculos de amistades relacionados con consumos.

     

  • Sustancias o dinero desaparecido, mentiras frecuentes.

     

  • Uso de sustancias legales que se vuelve “lo único” que relaja o distrae.

     

Estas señales no garantizan una adicción, pero sí deben activarte un radar.

¿Qué puede hacer un familiar para acompañar sin caer en la culpa o el caos?

Paso 1: Informarte y conversar

Lee, pregunta, acércate como acompañante, no como juez. Cuando hablás con el otro, hacelo desde la empatía: “Me importa lo que estás viviendo” más que “¿Por qué lo hacés?”.
El aumento tan alto del consumo no es culpa del individuo solo: es parte de un contexto mayor que hay que enfrentar juntos.

Paso 2: Establecer límites saludables

No se trata de “controlar todo” sino de cuidar tu espacio y poner reglas claras: “No tolero que X ocurra en casa”, “Necesito que sepas que te acompaño, pero esto no puede seguir así”.
En el Centro La Libertad, nuestro equipo insisten en la comunidad como herramienta clave: no estás solo como familiar.

Paso 3: Buscar ayuda profesional cuanto antes

Cuando el consumo se disparó, como relata Orbez, el riesgo de recaída, daño cognitivo, aislamiento y conflictos familiares es mayor.
Por eso, acudir a un centro especializado, con un enfoque clínico-terapéutico-comunitario (como el que ofrece el Centro La Libertad) es una opción seria que debe considerarse sin demora.

Paso 4: Participar del proceso, no solo mirarlo desde afuera

Muchas veces los familiares desean “solucionar” al otro. Pero la clave está en acompañar y participar: asistir a charlas, entender el protocolo de tratamiento, aplicar lo que aprendés en tu rol de entorno.
Santiago Orbez lo repite: la recuperación es un viaje de muchas personas, no sólo de quien consume.

¿Por qué elegir el Centro Terapéutico La Libertad?

  • Surge de la experiencia de Santiago Orbez, quien ha visibilizado este aumento exponencial en el consumo y entiende las dinámicas locales de Argentina y Paraguay.

  • Tiene sedes en Resistencia (Chaco), Corrientes y Paraguay, ofreciendo accesibilidad regional para lograr tratamiento presencial

  • Trabaja con un modelo integrado: atención médica, terapias individuales y grupales, comunidad de apoyo, familias incluidas.

  • Entiende que el contexto cambió y por eso adapta sus protocolos, herramientas y acompañamiento para hoy.

  • Se invita al familiar, así como al afectado, a agendar una entrevista, conocer el equipo y diseñar un camino personalizado hacia la libertad de la adicción.

Llamado a la acción

Si estás atravesando una situación similar —ya sea con tu hijo, tu hermana, tu pareja o amigo— y notás que “algo cambió para peor” en el consumo, no esperes a que la gravedad sea mayor.

Podés agendar una entrevista (presencial u online) con el equipo del Centro La Libertad a través del 3624-151336
Hablemos, evaluemos, acompañemos. Porque “no es solo cuestión de cantidad, es cuestión de tiempo, contexto y comunidad”